Hermanas Franciscanas de la Inmaculada

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fsi papa

El Instituto de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, de derecho pontificio reconocida 09 de noviembre 1998, fue fundada por el padre Stefano Maria Manelli y el padre Gabriele Maria Pellettieri en 1982, aprobada canónicamente como asociación pública de fieles por el cardenal Jaime Sin de Manila el 31 de mayo de 1985 y de derecho diocesano reconocido en 1993 por el abad de Monte Cassino Mons. ordinaria. Bernardo D'Honorio. Los Fundadores, todavía presentes y trabajando por la salud y la vitalidad del Instituto en la Iglesia y para la Iglesia, dieron a luz a los Frailes Franciscanos de la Inmaculada y que, con el Instituto de las Hermanas constituyen una sola familia religiosa, manteniendo cada una autonomía de gobierno.

El carisma del Instituto es un franciscano-Marian, y consiste en vivir la orden franciscana a la luz de la Inmaculada marca según la Regla bullada de San Francisco de Asís y el Plan mariana de la vida franciscana, con un nuevo voto religioso y el componente principal, el "voto mariano" de la consagración ilimitada a la Inmaculada, publicado en la profesión religiosa, junto con los otros tres votos de obediencia, pobreza y castidad.

Cabe recordar que el Instituto de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada es actualmente el único instituto franciscano femenino que observa la primera regla (Regla bullada de 1223) de San Francisco de Asís.

El franciscano extraída directamente de las fuentes originales se propone de acuerdo con las enseñanzas y ejemplos recientes de San Maximiliano María Kolbe, quien fue capaz de reencarnar el espíritu más puro de la contemplación y la acción del Seráfico Padre con el más vanguardista para la evangelización y santificación de las almas. Todo está hecho "a la luz", y en presencia de la Inmaculada Concepción, que es una esencia Marian (expresado por el Plan mariana de la vida franciscana), que es la "ratio essendi" del Instituto.

Características específicas, como la pastoral misionera deben ser reportados y la difusión del mensaje evangélico a través de los medios de comunicación.

La principal fuente de la continuidad de la misión y las diversas actividades del Instituto es la vida comunitaria de oración y contemplación, pobreza y penitencia que descanse firmemente en los fundamentos del Instituto y de cada miembro individual.

Desde 2001, el Instituto también ha comunidades de estricta clausura dedicada principalmente a la vida de oración y penitencia.

Cabe destacar, por último, la rica floración de los cenáculos de MIM (Misión de la Inmaculada Mediadora) compuesto de sacerdotes y de las personas que comparten la espiritualidad del Instituto de vivir en su propio estado de vida en el mundo emitiendo la consagración ilimitada a la Inmaculada, o Voto mariano privado, o profesando públicamente dicho voto junto con la forma de vida segundo el Sendero Mariano Seráfico como Terciarios Franciscanos de la Inmaculada.