Sexto Día Confianza

MARÍA: Debes ocultarte en Dios; pero precisamente para hacer esto, debes confiar solo en él. Dios debe ser la verdadera vida de tu alma, la profunda paz de tu corazón. Esconderse no significa estar desanimada; la ocultación es verdadera cuando hay confianza. A menudo no ves nada a tu alrededor mas que duplicidad y engaño; ves la insuficiencia de la ayuda de los demás, la pobreza de tus poderes, tu debilidad …

¡Confía, confía, y, como una pequeña y frágil criatura, arrójate a los brazos de tu Padre celestial, que es tu vida, tu riqueza, tu paz! ¡Debes estar oculta en Dios; debes complacerlo solo a él; debes descansar solo en él!

Confía en él: él mira tus faltas con compasión y perdona, si te arrepientes de ellas con confianza en su misericordia. Él elimina completamente tus miserias, si te ofreces enteramente a él. En tus batallas él te conforta y te sostiene, si te apoyas en él.

EL ALMA: ¡Estoy casi avergonzada de hablar contigo, María, tan lejos estoy de esta confianza! Hasta ahora he confiado solo en criaturas, en mis poderes, en la buena voluntad de los grandes de la tierra y por eso amaba hacerme notar, admirar y alabar. ¡Qué experiencia tan triste he tenido conmigo! ¡Por eso te ruego que me escondas en Dios y que me ayudes a confiar solo en él.

ASPIRACIÓN: Oh María, mi esperanza, expande la confianza en Dios en mi corazón.

PEQUEÑA TAREA: Cuando un acto de virtud parezca difícil, confía en Dios, y, llena de su confianza, hazlo prontamente … Ve, pues, y realiza un acto de cortesía por la persona que te parezca más desagradable.

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