Decimoprimer Día La Gracia de María

EL ALMA: ¡Salve, oh María, llena de gracia! … Desde la tierra miserable en donde estoy, levanto mi mirada hacia ti para admirarte y te veo resplandeciente, hermosa, vestida de gloria … ¡Salve, oh Llena de gracia! Cómo parecen viles las pequeñas cosas de este mundo al lado de ti que por gracia has alcanzado las más altas cumbres de la perfección … ¡Salve, Madre de Dios, mi Madre! Tu eres el trabajo más hermoso de las manos del Señor, tu eres un monumento de la divina misericordia, tu eres la gloria de su amor… ¡Salve, oh Esposa de Dios!

Tu eres la criatura que amó tanto a Dios, quien superó la pobreza de la naturaleza humana, y voló directamente al infinito sin desviarse nunca. La gracia de Dios te prestó estas alas de amor y tú fuiste pura, inmaculada, completamente hermosa, completamente santa… ¡Salve, oh María!

Te admiro, oh Madre; los ángeles te rinden homenaje y te exaltan; las generaciones humanas te llaman “bendita” y alzan monumentos de gracias y amor a ti… tu eres la completamente santa… ¡Salve, oh María!

¡Oh! ¿Quién podría haber imaginado que una flor tan hermosa pudiera nacer de la lamentable estirpe de Adán?... Entraste a este mundo llena de gracia: ¡Salve, oh María! Soy pequeña, pero soy feliz porque soy tu criatura. Tú me cuidas, me guías, me elevas. En ti he encontrado apoyo y vida porque tú eres el canal inagotable de las misericordias divinas: ¡Salve, oh María!

¡Salve, oh María; tu dulce mirada me eleva y me hace vivir porque tu mirada está llena de misericordia! Toma en tu corazón mi alma como una pequeña flor, y, si en vez de hallar fragancia, encuentras parásitos, límpiala con tu mano llena de bondad.

¡Salve, oh María! Tú eres mi vida, mi dulzura, mi esperanza, oh llena de gracia, oh Virgen Inmaculada. Amén.

ASPIRACIÓN: Oh María, mi esperanza, a ti encomiendo mi alma.

PEQUEÑA TAREA: Abstente durante el día de actos inocentes de curiosidad.

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