Un Mes con María Meditaciones Diarias para Una Profunda Reforma de Corazón en la Escuela de María Featured

Primer Día – Introducción

Mi Corazón, una Flor que María debe Cultivar

El mes de María es el mes de una profunda reforma de corazón: debemos abandonarnos y adornarnos con cada virtud y bien espiritual.

En la primavera las plantas renacen a una nueva vida; son adornadas con flores llenas de perfume y belleza. ¡Mi alma también necesita reflorecer para llenarse de virtud y de paz!

En tu corazón, oh María, refloreceré como un lirio porque tú eres pureza. En tu amor mi frialdad se transformará en calidez porque tú estás llena de las llamas de la caridad divina. ¡En tus manos encontraré refugio porque tú eres la Madre de la misericordia!

 

¡Oh María, oh María, dirige tu mirada de bondad sobre mí! Incluso yo soy una pequeña flor del campo del cielo… Cultívame y háblame, oh María, porque por tu palabra tendré vida y amor.

MARÍA: Oh mi hija, tu madre siempre está lista para cultivarte siempre que me trates como a una madre y no como a una extraña. ¡Cuántas veces tuviste miedo de mí, incluso cuando sabías que yo soy puro amor! Cuántas veces prácticamente te escapaste de mí, tan floja ha sido tu devoción. Ven a mi corazón y deja que él sea una escuela de virtud para ti ya que Dios mismo me hizo grande por tu bien. Sígueme fielmente, incluso si tu alma se siente árida y sin ningún fervor. Confíame tus dolores. Vuélvete hacia mí porque en este mes tengo tantos tesoros de gracia para dispensar y se los doy a aquéllos que se vuelven a mi corazón maternal con confianza.

EL ALMA: Oh mi buena Mamá, ¿no ves qué flor tan fea soy? Soy una flor marchita, casi sin hojas y sin vida… ¡Ayúdame! Te confío mi alma para que la cultives y la sanes…

Las campanas de tu templo están sonando para el banquete, María, aun así estoy gimiendo con pereza. ¡Tu trono es rico en flores, y mi corazón, que debería ser tu trono, es tan pobre y desprovisto de todo!

¡Oh mi Madre, mientras la triste armonía de estas campanas se disipa en el aire, el gemido de mi pobre corazón alcanza tu Corazón y lo mueve a tener compasión por mí! Necesito gracia porque soy tan miserable: “Maria mater gratiæ, mater misericordiæ tu nos ab hoste protege et mortis hora suscipe” (María, madre de gracia, madre de misericordia, protégenos del maligno y recíbenos en la hora de nuestra muerte).

ASPIRACIÓN: Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti.

PEQUEÑA TAREA: Acepta con paciencia y calma las groserías que se interpongan en tu camino.

Last modified on Monday, 04 May 2015 13:33
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