Decimoséptimo Día Las Pasiones y la Carne

 

MARÍA: El demonio penetra dentro de ti a través de las pasiones y, si no te niegas, tu batalla contra el demonio es inútil e infructuosa.

Una pasión es un movimiento desordenado de tu ser físico o de tu alma que te hace olvidar el alto fin sobrenatural al que tiendes y te reduce dentro de ti misma.

Es el vivo deseo de alivio, de consuelo lo que buscas en el fango porque fango es lo único que ves a tu alrededor cuando pierdes de vista tu fin último.

Es una reacción a la ley de Dios cuando no ves su belleza y armonía; es una rebelión contra Dios cuando buscas placer, paz y felicidad fuera de él. Algunas veces la poesía engañosa te deslumbra y sueñas alcanzar altos picos de gloria y placer cuando en realidad estás cayendo en el abismo.

Algunas veces no ves nada aparte de esta vida presente y no reconoces que todo es pasajero… entonces te concentras en todo lo de esta tierra, en tu bienestar material y vas buscando el amor engañoso de las criaturas, riquezas, comodidad, alabanzas, placeres, diversiones. El demonio te está esperando en el paso en estos estrechos oscuros y angostos a lo largo de tu camino; te presenta objetos que te atraen; te molesta con imágenes que te agitan y así te atrapa en tus propios lazos para arrastrarte hacia su abismo. ¡No te engañes; combate tus pasiones tan pronto como se manifiestan y rehúye las ocasiones que las hacen  tomar proporciones gigantescas!

Si vives en el mundo y revoloteas como una mariposa sin experiencia alrededor de las llamas, te quemarás. Cierra tus ojos a las visiones distorsionadas de tu naturaleza más baja, tus oídos a las palabras vanas de los hombres, tu corazón a las afecciones vanas de los sentidos. Nutre tu alma de verdad, nútrela en Jesús en el Santísimo Sacramento.

Es en la Verdad eterna y el Amor eterno que las pasiones se ahogan y mueren.

Mientras más conoces a Dios, mientras más vives por la fe, mientras más alzas tu vista hacia lo alto, mientras más sumerges tu corazón en Jesús, sientes menos el peso de tu carne y los engaños de los falsos espejismos de las pasiones. Conversa con Dios porque en él experimentarás la belleza de tu fin último y las atracciones miserables que sientes en ti misma desaparecerán en la nada.

ASPIRACIÓN: Oh María, dame la gracia para buscar a Dios y para profundizar en la belleza de la verdad eterna.

PEQUEÑA TAREA: Prívate por amor a Dios de alguna diversión que te parezca inofensiva. Algunas veces una diversión es como la chispa que enciende el fuego de las pasiones en el corazón.

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