Segundo Día Mi Corazón y el Corazón de María

MARÍA: Mi pequeña hija, tu madre te está llamando y te está mostrando qué la distingue como Madre: ¡el Corazón! ¡Acércate a mi corazón, bésalo, y experimenta como arde de amor por ti! Dios ha sumergido sus gracias en él y quiere que sea el centro de regeneración para aquellas criaturas a las cuales me ha confiado. Tú eres mi hija pues entonces encomiéndate al Corazón de tu Madre que tanto te ama.

 

EL ALMA: ¡Si me muestras tu Corazón, María, yo también te mostraré el mío! ¡Cuánta pequeñez hay en mi pequeño corazón! ¡Tú eres inmaculada y pura, el gozo de Dios y yo estoy llena de imperfecciones y faltas! ¡Tú amas a Dios inmensamente y yo soy tan fría con él! ¡Tú estás tan llena de regalos y gracias y yo soy tu pequeña pobre!... Oh mi Madre, pongo mi corazón en el tuyo; trabaja en él; levántalo hacia el amor bendito de Dios… ¡Refórmalo! Es tan feo… incluso si todavía no lo conozco realmente porque estoy tan cegada por el orgullo… Arranca los secretos de este corazón; reduce sus engaños con tu luz; adórnalo con virtudes con la ayuda de tu gracia para que pueda llamarme verdaderamente hija tuya.

MARÍA: Si quieres conocer tu corazón, compáralo con el mío. No creas que todo es maldad dentro de ti ni que todo es bondad. No te desalientes ni seas impertinente, sino reconoce tu debilidad con simplicidad filial sin esconderlos de tu vista y sin irritarte… Permanece siempre en paz y yo te ayudaré a reformarte.

ASPIRACIÓN: Oh Corazón de María, sé mi modelo y el refugio de mi pobre corazón.

PEQUEÑA TAREA: Prívate de algo superfluo a lo que te sientas apegada.

Last modified on Monday, 04 May 2015 13:33
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