Joel de la Riarte

Décimo Día La Gracia de Dios

MARÍA: La misericordia de Dios nunca te abandona, pequeña criatura; tiene una forma de superar tu miseria y te rodea de gracia.

La gracia es un regalo sobrenatural de dios con el cual penetra los corazones, los renueva, los eleva, los transforma en él mismo. Lo que es al agua para la tierra árida es la gracia para tu corazón. El Espíritu Santo, que es el amor sustancial del Padre y el Hijo, consume tu miseria con sus regalos si la arrojas en esas llamas divinas y así el te transforma en un ser nuevo.

La gracia es el soporte de la libertad humana porque es su guía, su ayuda, su levantamiento … Tu alma está bien establecida cuando está bajo la influencia de esta gracia divina.

¿Te sientes adormecida en tu espíritu? Alza tus ojos a Dios, invoca al Espíritu Santo y ruégale que te despierte a la vida y al divino amor.

¿Te sientes deprimida y desanimada? ¡Invoca a este infinito amor para ser elevada; de esta manera te acostumbrarás a vivir en un espíritu de ofrecimiento continuo y tocarás con tu mano lo que es imposible para ti, pero muy posible para la gracia de Dios!

Tú me ves tan rica y grandiosa. Estás asombrada por esto, y aun así toda esta grandeza fue el trabajo de la gracia de Dios; tú misma me dices esto en tu saludo: Ave María, llena de gracia.

La gracia de Dios no es frugal o tacaña porque es la expansión del amor.

Tú debes, por lo tanto, desconfiar de ti misma y confiar mucho en la gracia de Dios … Ven a mí, pequeña flor de Jesús; yo arreglaré de nuevo tus pequeñas hojas, te reviviré, te sumergiré en la misericordia de Jesús. Dios me ha hecho el canal de esa gracia que deba enriquecerte y vivificarte.

ASPIRACIÓN: María, Madre de gracia, ten piedad de mí.

PEQUEÑA TAREA: Reza cinco Ave Marías para rogar del Corazón de María un tesoro de gracias.

Noveno Día Mi Alma

EL ALMA: No solo debo conocer a Dios para amarlo, también debo conocerme a mí misma. El examen cuidadoso de mi miseria me hace aniquilarme a la vista de Dios y hace que su misericordia compasiva se rebaje incluso hacia mí. ¡Oh Señor, qué desdichada soy! Siempre me preocupo por mí misma, estoy llena de egoísmo, sigo mis caprichos, estoy llena de defectos y rasgos extraños … me encuentro llena de gusanos y estoy avergonzada. Dime, María, mi extrema miseria no obstruye el camino de la bondad de Dios hacia mí, ¿verdad?

MARÍA: Tu miseria no te separa de la misericordia de Dios cuando la reconoces y te vuelves humilde: ¡Él nunca mira con desdén a un corazón arrepentido y humillado! Dios incluso se deleita en su pobre criatura cuando esta levanta su corazón hacia él y derrama lágrimas de confianza y amor a sus pies. No temas. ¡Abraza tu cruz; descansa en mi Corazón maternal, que está lleno de amor y misericordia, y nunca te preocupes cuando percibas tu miseria, sino levanta tu voz hacia mí para que te presente ante el trono de Dios!

EL ALMA: … ¡En mí misma; ahí está el enemigo más traicionero que tengo! Es un enemigo oculto porque sale al descubierto rara vez; es un enemigo peligroso porque vive conmigo y porque yo naturalmente me resisto a pelear contra él; es un enemigo astuto porque me engaña con falsas ilusiones de bondad.

Oh María, ¿no es verdad que siempre busco una excusa para toda mi miseria? … Me enojo fácilmente si alguien señala alguno de mis defectos; busco la alabanza y me satisface; considero otros peores que yo cuando en realidad nadie es peor que yo. ¡Critico; reacciono enojada … soy un cúmulo de faltas … y aun así apenas puedo reconocer la nada que soy, tan grande es mi orgullo!

Te ruego, oh María, que tengas piedad de mí y que me enseñes un poco de esa humildad santa que te hizo tan grande para que pueda reconocerme por lo que soy y humillarme profundamente ante Dios. Amén.

ASPIRACIÓN: Oh Jesús, libera mi alma de los engaños del mal.

PEQUEÑA TAREA: Prívate de algo a la mesa.

Octavo Día Jesús

MARÍA: ¡Esta mañana te presento a Jesús; él es mi Hijo y es el Hijo de Dios! ¡Él es la flor, el admirable, el príncipe de la paz! ¡Deja que tu mirada se encuentre con la suya, … y dime si es hermoso, si es adorable! … ¿No ves a Jesús? ¡Jesús es Jesús porque ninguna belleza iguala la suya, ningún amor puede describirlo más que su propio amor! … ¡Besa este divino corazón, hija; te lo doy para que lo ames, para que lo ames en mayor medida! …

¡Descansa en este adorado corazón… te lo doy para que apacigüe tu miseria, para que la elimine! Sumérgete en este mar de misericordias; te lo presento para que suprima tu temor y te llene de coraje, con él. ¿No ves a Jesús? Él es tu jardinero divino; es él quien te ama, quien te cuida amorosamente, quien te perdona.

¿No escuchas cuántas palabras de amor te hace escuchar desde ese corazón?

Lo has contemplado desfigurado, goteando sangre, lleno de amargura … ¿no ha pasado por esto por tu amor?

Lo has admirado glorioso y triunfante fuera de la tumba … ¿no triunfó para ser tu resurrección y vida?

¡Jesús, Jesús … es tu esposo! Él te ata con lazos de amor que nunca se pueden romper; te ha ofrecido a su Padre como parte de su corazón … ¿no amas a tu Jesús?

EL ALMA: ¡Oh María, el solo nombre de Jesús me hace derretirme con amor … Oh que dulce y suave eres, Oh amoroso Corazón de Jesús! Mi temor no puede perdurar ante ti porque tú eres bondad … ¡Oh cómo te amo Jesús! ¡Tú eres el Dios-hombre que se hizo hombre por mi amor y precisamente para inclinarse hacia mí y salvarme!

¡Por eso expande tus heridas, oh Jesús; quiero sanar mis miserias en ellas! ¡Ábreme tu divino Corazón; quiero obtener de ti amor y virtud! ¡Te amo, oh buen Jesús, te amo y tú me miras con ojos de misericordia!

¡Oh María, enseña a este mi pobre corazón confianza ilimitada, total abandono a un Dios tan bueno! …

¡Jesús! ¡Qué dulce es tu nombre, qué tierno es tu amor, qué grande es tu misericordia!

ASPIRACIÓN: ¡Oh Jesús, te ofrezco mi corazón y mi vida; oh Jesús, misericordia!

PEQUEÑA TAREA: Invoca el santo nombre de Jesús durante el día y por su amor prívate de algo que realmente te gusta en la mesa.

Séptimo Día Dios

MARÍA: Si debes tener confianza en Dios y esconderte solo en él, es necesario meditar sobre él. Su infinita grandeza puede oprimirte, incluso cuando debe ser el más hermoso sujeto de tu confianza.

¿Qué es Dios? Él es el más puro y más perfecto espíritu, el Creador y Maestro de todas las cosas.

Él es un espíritu; por lo tanto, siendo infinito, lo abarca todo, lo entiende todo, sin ni siquiera tener que trabajar mínimamente o esforzarse para abarcarlo todo. Nada escapa de la ternura de su providencia: se preocupa por el átomo como por el gigante, perdona el mal, exalta la virtud; ¡él ama, ama y es infinitamente bueno! Es tanta su infinita bondad que no desprecia a ninguna criatura. Las ama a todas como un padre; las contempla a todas con compasión, las protege, las acoge, las favorece… ¿Y si se preocupa con tanto amor por todas las criaturas, cuánto más se preocupa por ti, hecha a su imagen y semejanza? ¡Tú lo ves como el gran Dios, y sin embargo no hay un momento en el que él no se incline hacia ti, tu incluso vives, te mueves y eres en él!

“¡Qué amoroso eres, oh Dios mío! ¡Incluso yo soy tu criatura … me amaste incluso antes de los tiempos … yo no era nada y tu bondad ya me estaba elevando en tus designios eternos! ¡Del beso de tu corazón salí pura e inmaculada … de tu misericordia gané la fuerza para conquistar al enemigo infernal … yo soy María porque tú eres el Dios de la infinita bondad! ¡Si tú no fueras Dios, no me hubieras elevado con tanta bondad y misericordia!”

¡Tu madre, hija mía, es para ti la prueba viviente de esa grandeza divina que es infinita, sí, pero es también el refugio amoroso para las criaturas más pequeñas! Escóndete, entonces, en el corazón de tu Dios … no te preocupes por las pequeñas cosas de este mundo. ¡AMA A DIOS!

EL ALMA: ¿Cómo puedes desear que no experimente una sensación de desconcierto ante un Dios tan hermoso, tan bendito, tan bueno, al cual he ofendido tan a menudo? Obtén para mí, entonces, el perdón de mis muchas faltas y muéstrame esa misma misericordia, tú que eres la madre de la misericordia. En tus manos encomiendo mi espíritu; arrópame; preséntame a Dios porque solo contigo mi confianza se vuelve grandiosa, a pesar de mis muchos pecados.

ASPIRACIÓN: Oh Dios mío, te agradezco por haberme creado y por estar siempre cerca de mí.

PEQUEÑA TAREA: Piensa a menudo durante el día en la gran bienaventuranza de tu alma al vivir bajo la mirada de Dios y ofrécele a él un acto de amor.

Sexto Día Confianza

MARÍA: Debes ocultarte en Dios; pero precisamente para hacer esto, debes confiar solo en él. Dios debe ser la verdadera vida de tu alma, la profunda paz de tu corazón. Esconderse no significa estar desanimada; la ocultación es verdadera cuando hay confianza. A menudo no ves nada a tu alrededor mas que duplicidad y engaño; ves la insuficiencia de la ayuda de los demás, la pobreza de tus poderes, tu debilidad …

¡Confía, confía, y, como una pequeña y frágil criatura, arrójate a los brazos de tu Padre celestial, que es tu vida, tu riqueza, tu paz! ¡Debes estar oculta en Dios; debes complacerlo solo a él; debes descansar solo en él!

Confía en él: él mira tus faltas con compasión y perdona, si te arrepientes de ellas con confianza en su misericordia. Él elimina completamente tus miserias, si te ofreces enteramente a él. En tus batallas él te conforta y te sostiene, si te apoyas en él.

EL ALMA: ¡Estoy casi avergonzada de hablar contigo, María, tan lejos estoy de esta confianza! Hasta ahora he confiado solo en criaturas, en mis poderes, en la buena voluntad de los grandes de la tierra y por eso amaba hacerme notar, admirar y alabar. ¡Qué experiencia tan triste he tenido conmigo! ¡Por eso te ruego que me escondas en Dios y que me ayudes a confiar solo en él.

ASPIRACIÓN: Oh María, mi esperanza, expande la confianza en Dios en mi corazón.

PEQUEÑA TAREA: Cuando un acto de virtud parezca difícil, confía en Dios, y, llena de su confianza, hazlo prontamente … Ve, pues, y realiza un acto de cortesía por la persona que te parezca más desagradable.

Quinto Día Ocultación

MARÍA: ¿Sabes cuál es la verdadera causa de la vida y la belleza de una flor? … Ves sus matices brillantes, hueles su delicada fragancia y aun así no reconoces que todo esto brota de esas humildes raíces que están ocultas en la tierra árida y a menudo embarrada. ¡Es la humilde tierra la que asegura la parte vital de una flor y es en ella que las raíces están ocultas y no pueden dar vida a la flor si no están ocultas! ¡La virtud siempre nace de una íntima y profunda ocultación! Ciertamente las flores deben ser vistas pues Jesús dice: “Deja que otros vean tus buenas acciones”, pero la semilla de la brotan, la vida del corazón debe permanecer disimulada y oculta.

¿Cuántas veces acaso no amas parecer virtuosa ante quienes te ven y buscas el vano elogio de los demás? Entonces remueves la raíz de su ocultación, ella se seca infelizmente y también la flor se marchita y muere. El jardinero corta la flor y la ata a un tallo artificial para que pueda ser admirada … ¡pero al hacerlo la mata! Cuando buscas la alabanza humana, cortas la flor de la virtud y la colocas en un tallo artificial … Luego de las alabanzas vacías no es nada mas que una masa de hojas marchitas. Por lo tanto ama la ocultación y desea que solo Dios te vea y lea el secreto de tu corazón.

EL ALMA: ¡Oh María, ábreme tu humilde Corazón como un refugio para que pueda esconderme en él! Las alabanzas humanas me perturban, me agitan, me hacen tan fea y reconozco que me vuelvo peor luego de las alabanzas. ¡Estoy llena de orgullo y no puedo liberarme de él excepto escondiéndome en Dios! ¡Oh María, dame la fuerza para rehuir las alabanzas humanas y mi vanidad!

ASPIRACIÓN: Oh María, dame humildad de corazón.

PEQUEÑA TAREA: Cuando algo aumenta tus alabanzas, por el amor de la santa humildad.

Tercer Día Mi Temperamento

EL ALMA: Para reformar mi corazón debo estudiarlo íntimamente como es, mi buena Madre. Lo miro y parece que veo allí una masa de confusión que no me permite verlo claramente. ¡Qué llena que estoy de oscuridad! Tú dime que es mi temperamento, que es el carácter fundamental de mi corazón.

MARÍA: El temperamento es la suma de las tendencias constantes del corazón que lo impulsan a actuar de la misma manera. Conoces tu temperamento por los defectos en los que caes más a menudo, por los actos espontáneos de tu corazón, por tus hábitos…

Segundo Día Mi Corazón y el Corazón de María

MARÍA: Mi pequeña hija, tu madre te está llamando y te está mostrando qué la distingue como Madre: ¡el Corazón! ¡Acércate a mi corazón, bésalo, y experimenta como arde de amor por ti! Dios ha sumergido sus gracias en él y quiere que sea el centro de regeneración para aquellas criaturas a las cuales me ha confiado. Tú eres mi hija pues entonces encomiéndate al Corazón de tu Madre que tanto te ama.

Un Mes con María Meditaciones Diarias para Una Profunda Reforma de Corazón en la Escuela de María

Primer Día – Introducción

Mi Corazón, una Flor que María debe Cultivar

El mes de María es el mes de una profunda reforma de corazón: debemos abandonarnos y adornarnos con cada virtud y bien espiritual.

En la primavera las plantas renacen a una nueva vida; son adornadas con flores llenas de perfume y belleza. ¡Mi alma también necesita reflorecer para llenarse de virtud y de paz!

En tu corazón, oh María, refloreceré como un lirio porque tú eres pureza. En tu amor mi frialdad se transformará en calidez porque tú estás llena de las llamas de la caridad divina. ¡En tus manos encontraré refugio porque tú eres la Madre de la misericordia!

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